martes, agosto 24, 2004

Destinos, casualidades o consecuencias.

Hi!
¿Alguna vez os habeís parado a pensar en el por qué de las cosas que suceden? La verdad es que lo más probable es que sí, y que cada uno tenga ya su propia opinión al respecto. Yo hoy quiero exponer la mia.
Hace ya unos años, empecé a leer libros de Paulo Coelho, mi autor favorito desde entonces, y empecé a descubrir cosas como la magia y la importancia de la fe en la vida de la gente. No me refiero a la fe religiosa a la que todos estamos acostumbrados, si no a una fe en uno mismo y en su poder para cambiar su propio destino. Empecé pensando que cada uno tenía un destino escrito, y que no podía cambiarlo, pero pronto me di cuenta del absurdo de esa interpretación, pues no era posible que si uno estaba destinado a algo importante en su vida, esto le ocurriese aunque se quedase en su casa sentado. Por otro lado tampoco me parecía coherente la opción de que absulotamente todo estuviese guiado por el destino, de tal forma que fuese seguro llegásemos a cumplir nuestro objetivo. Esto anularía la voluntad y la personilidad individual, y la belleza de la idea se iba al traste.
Entonces, empecé a pensar en el destino labrado por cada uno. Basas tu vida en una serie de ideas y sentimientos, que a su vez, desencadenan otras situaciones. Algo así como los libros de "Elige tu propia aventura", mal comparado, claro está.
Fue, y aquí que sonría el que quiera, pero es cierto, en un capítulo de Embrujadas, mi serie favorita, donde le pusieron nombre a eso que yo ya llevaba tiempo pensando: Consecuencia. Vale, era algo que ya "estaba inventado" por Einstein con el principio de acción y reacción, pero yo lo asocié a mi idea en ese momento. Toda acción tiene su consecuencia, y ésta es, además de necesaria, inevitable.
Así, cuando decidimos hablar con algún desconocido, entrar en una tienda nueva, o simplemente quedarnos en casa a no hacer nada, estamos abriendo unas puertas y cerrando otras, hacia nuevas posibilidades de nuestro futuro. Por eso no merece la pena preguntarse "qué habría pasado si...", porque nos pasamos el día elijiendo, y porque ya no hay vuelta atrás. Si se tiene una oportunidad de nuevo para alguna cosa puntual, no será una oportunidad de enmendar un error, si no que será una nueva puerta en nuestro futuro, y como tal, deberá ser valorada igual que si fuese la primera vez.
Un ejemplo que puede parecer una tontería, pero que es cierto, es una de las cosas que me han sucedido a mi, y no hay más que recordar un poco para darnos cuenta de que como ésta tenemos todos.
A mi nunca me gustó la química. Le cogí manía en 3º de la E.S.O, y no pude estudiarla. Consecuencia de ésto, fue que cuando me tocó elegir opción de Bachillerato, en el instituto donde yo estaba me daban la opción de lo que quería, tecnología, pero con química obligatoria, y me cambié de instituto. Me fui del único que conocía, con mis amigos, y mi mejor amiga, a uno en el que apenas si conocía a gente.
En el instituto nuevo conocí gente fantástica, y no tan fantástica, hice amigos que recordaré por muchos años, conocí a mis brujas, me fui a Londres, y me enamoré. Todas éstas, son cosas que nos han pasado a todos, pero que a mi me llevaron donde estoy ahora. Además, tampoco hubiese conocido a la profesora que me recomendó la carrera en la que estoy, y que sin duda tendrá mucho que decir en mi futuro.
Además, están las decisiones que tomamos sin pensar, como el sitio en el que te sientas,o cómo ir al instituto, que en principio no representan nada en el día a día, pero que a mi me facilitaron conocer más gente e intimidar más con mis brujas.
Ésta última parte, reconozco que puede ser más aburrida para alguien ajeno a mi vida, pero aún así, sólo pretende ilustrar lo que digo.
Con todo esto, creo que ya ha quedado clara mi postura, pero me gustaría que cuando lo leyeseis dejaseis algún comentario al respecto.
Besos a repartir, y sed buenos.

1 Comments:

Blogger Elisabeta said...

A veces he pensado en el tema de tu post.Y como situaciones o circunstancias nos conducen a un lugar exacto donde no podriamos estar si una decisión tiempo antes nos hubiera conducido de un modo invisible.En tu caso,renunciar a química implico ese cambio en el futuro,cosa que desconocias.Es más,seguramente si lo hubieses sabido no habrias querido quizás en ese momento renunciar a tu instituto y habrias cogido química para evitar ese mal en el futuro.Mal que fue bien,claro.
El verano pasado,en septiembre...un amigo me recomendo que leyera once minutos de Coelho,era justo el libro que necesitaba leer en ese momento y me abrió los ojos respecto a cuestiones de mi vida...Me gusta Coelho,me da igual que le tilden de barata autoayuda, me quedo con el efecto que sus libros me causan,por ejemplo con Brida soñe con las almas gemelas y "creí".Pero lo de Once minutos fue muy,muy especial,hace casi un año y sigo recordando ese libro,su letra...y como lloré leyendo,devorando una tarde cada página...Besitos

9:49 p. m.  

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