martes, enero 24, 2006

Transporte público.

Que título más feo, eh? Lo sé, pero mi falta de inspiración un martes por la mañana tiene estas consecuencias... Aaaahhh...! se siente... (:p) Por lo menos el dibujo del trenecito bonito.
La cosa es que hoy he decidido, mientras venía a la Universidad, que ya era hora de dedicarle un post a ese "lugar" en el que paso unas 6 horas al día, el día que viajo, claro.
Esta mañana, al doblar la esquina que me permite ver la parada del autobús, lo he visto acercarse y he empezado a correr. Para nada, ya lo aviso. Quiero pensar que el conductor no me ha visto, porque sino es que es un %&$·"·&/@@#####@!!!!!. Ayer me pasó algo parecido, pero como el autobús estaba más cerca que hoy de la parada, directamente no intenté cogerlo en esa sino que me fui a otra. Eso me salió mejor.
Al final he decidido cogerme un circular que me bajase a otra parada donde poder subirme a un 333 o un 334. Ya son más posibilidades, no? De camino a Conde de Casal he ido adelantando un poco el trabajo que tenía que hacer en la Universidad, leyéndome unos programas.
Hasta aquí el apasionante relato del autobús.
En el Metro me he encontrado con Víctor, un monitor de campamento que seguro que Cristy recuerda porque no se nos olvida a ninguna. Las dos paradas hemos ido hablando de nada transcendente, como pasa siempre en estos casos, que si qué tal yo, que si qué tal él... Dos paradas de Metro no dan para mucho más, no creeis?
En el tren ha sido diferente.
Me he sentado enfrente de una señora (bueno no era muy mayor, pero como nuestras madres, ya sabeis) que estaba llorando. ¿Por qué? Evidentemente no lo sé, y la educación aún me alcanza para no preguntar. Lo que si he hecho ha sido buscar un pañuelo en la mochila, que justo después me ha pedido, pero no tenía asi que se lo he pedido a otra "señora" (igual que la otra) que tenía un paquete empezado y se lo ha regalado entero.
¿Qué hacer en esos casos? Me refiero a cuando un perfecto desconocido está llorando delante de ti. ¿Le dices algo? ¿Haces como que no existe? ¿Que no le ves? A mi personalmente, cuando voy llorando en público lo que quiero es que pasen de mi, algún pañuelo o algo, pero que no me dirijan la palabra. Sin embargo, cuando el que llora es otro me da cosa ignorarlo.
En fin, si quereis opinar perfecto. Si me contais lo que esperais vosotros de los demás cuando estais mal, mejor aún.
Sed buenos/as y bessssossss a repartir.

10 Comments:

Anonymous Ricardo said...

Llorar, a veces para limpiar el alma; las más, por no encontrar respuestas; o, simplemente, buscando su mirada en nuestros ojos.

¡Ay, el tren! Espacio propicio para la lágrima nostálgica, más que ningún otro medio.
Estaciones de paso, tren de la vida que sólo pasa una vez....


Pd: gracias por aclararme el envio erróneo a tu blog, cuando en realidad era para Elisabeta.
Hasta pronto..

12:22 p. m.  
Blogger Náyade said...

No hay de qué Ricardo, gracias a ti por el comentario. Ya hemos resuelto el "misterio" de los emails, aún falta el de Man on the Moon. Continuará...

9:01 p. m.  
Blogger Arettusa said...

Si, aun recuerdo a Victor...un poco grimoso el xaval. Supongo q se acordará de ti, jajajaja, no? Yo al q mas m encuentro es a Hugo, xo deduzco q no se acuerda de mi cara, ademas lleva unos pelos....estilo Victor, roza la grimilla. Dejando a un lado la superficialidad, eran majos, jajjajaja. Lo de llorar en el metro...si, es una situación complicada, xo no hagas lo q no te gusta q t hagan a ti, asiq si a ti no te gusta, guarda las distancias. A mi tb m da cosa q qede claro.

4:20 p. m.  
Anonymous El Lehendakari said...

Bueno, unas lágrimas en el momento adecuado pueden ser una buena vía de escape. Los hombres casi no lloramos (pero no porque lo evitemos a propósito sino porque no nos sale) y en general expresamos peor nuestros sentimientos. Ni idea de qué hacer en la situación que relatas pero desde luego es incómodo ver a alguien así y no poder hacer nada... Un beso.

6:25 p. m.  
Blogger Náyade said...

Sí bruja sí, se acordaba de mi... Y dices que Hugo se ha dejado el pelo largo también?No me lo imagino... Tu crees que GONzanGORA lo llevaría latgo también?? Jajajajajajajaja... Bessssazossss!

Lehendakari gracias por el comentario. Un beso! ;)

6:51 p. m.  
Blogger Easy said...

No estoy de acuerdo en que los hombres casi no lloremos. Otra cosa muy distinta es que la gente nos vea. Pero desde luego, en una situación como esa nunca se termina de saber qué es mejor, porque hay veces que aunque la persona que llora no quiera hablar probablemente sea lo que más necesita y le venga bien "liberarse".
Creo que no hay una regla general... :(

2:21 p. m.  
Blogger Náyade said...

Easy, yo sigo pensando que en este caso la mujer quería pensar y llegar a alguna conclusión a la que aferrarse. Hablar con alguine sólo te ayuda a repasar lo que ha ocurrido, pero no a obtener una solución o un motivo.
En fin, ya veo que no soy la única que no sabría muy bien qué hacer.
Bessssossss.

10:05 a. m.  
Blogger Aitana said...

El conductor ripense? no debió verte.
No vio tus ojos.......
Aitana A.

7:30 p. m.  
Blogger Elisabeta said...

náyade, yo pienso como tú,si alguna vez no he podido reprimir mis lágrimas en un lugar público he preferido pensar que me vuelvo invisible y nadie me ve,sin embargo...hace unos meses,un desconocido entablo conversación en el tren conmigo,era un viaje de una hora,habría rezado para que nadie osara dirigirme la palabra pq me sentía fatal...El resultado es que ese desconocido empezo hablando de trivialidades que respondi por educación y al final terminé resumiendole mi historia,él termino dandome apoyo y aliento,me subio un montón la moral y pensé la de veces que perdemos el tiempo en los viajes enfrascados leyendo libros o mirando por la ventana,sin querer que nadie traspase nuestro úmbral...y perdiendo la oportunidad de conocer a interesantes personas.No volví a saber jamás del desconocido,me pidió mi móvil al llegar y pasé,tuvo su importancia y significado en mi vida durante aquel breve trayecto,pero no hubiese tenido sentido entablar más charlas después...Uyssssss que rollo he soltadoooooooo

10:38 p. m.  
Blogger Náyade said...

Eli, a mi me pasó algo parecido en un tren, de camino a un aeropuerto. Iba llorando y un desconocido me ofreció un pañuelo y... bueno, la verdad es que me ayudó un poco en los 45 minutos de viaje. 1bessssito!

Aitana, la verdad es que no sé si era ripense o no, pero no esperó. Mis ojos...le pillaban un poco lejos, es cierto.
Ahora en serio, gracias por el cumplido. Bessssossss.

2:41 p. m.  

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